WHITE BEACH – Un PARAÍSO escondido!

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El último día en El Nido amaneció despejado, precioso. Nos levantamos sobre las 6:30 para desayunar algo y pagar el par de cafés que habíamos desayunado en días anteriores, dejamos nuestra llave y cogimos nuestro triciclo (que ya nos estaba esperando) rumbo a la estación de guaguas.

estación de bus El Nido

Allí, nos despedimos de las paredes lisas, con formas cortantes que caracterizan a El Nido y a las 8:20 (20 minutos después de la hora contratada) cogimos nuestra furgoneta rumbo a Port Barton

estacion de bus El Nido

Por lo normal el trayecto dura entre 4 y 5 horas pues nosotros lo hicimos en 2 horas y media, y eso que nos paramos dos veces, una para echarle gasolina y picar algo (unos 10 minutos) y otra (unos 15 minutos) para hacer tiempo en un bar-restaurante puesto que un tractor había volcado y la carretera estaba colapsada. En el trayecto vimos transportar cosas “curiosas” como una mesa en una moto o una cabra en el techo de un jeepney.

trayecto hacia port barton

El conductor cogía las curvas como si estuviera en un rally, saltando baches de manera que por momentos parecía que las ruedas dejaban de tocar el suelo. En los cambios de rasante cerré los ojos más de una vez deseando que no hubiera ningún niño o perro en la calzada. 

En la furgoneta iban más pasajeros e hicimos migas con Vanessa y Alberto una pareja viajera de Cataluña con los que hablamos de experiencias y anécdotas de este viaje y de otros, así como compartimos las risas y los miedos de la conducción temeraria de nuestro chófer.

Llegamos a Port Barton y allí se acercó una señora que nos llevó a un centro de turismo, donde tuvimos que volver a anotar nuestros datos e indicar dónde nos alojábamos, además de pagar los 25 php/persona. A este sitio acudimos varias veces para hacer consultas del lugar y quien estuviera muy amablemente nos ayudó.

Nos separamos de la pareja puesto que ellos, sin saberlo, habían reservado en un lugar al que para acceder tenían que llevarles en bote. Son la segunda pareja que conocemos que les ocurre esto. Así que aprovecho para aconsejarte que antes de reservar en este lugar leas bien los comentarios, si lo que buscas es la paz absoluta puede que sea buena opción, pero si quieres tranquilidad y además algún sitio donde pasear e ir a cenar, la mejor opción es alojarte en el pueblo.

Nosotros nos dirigimos a Rubin Resort, unos adosados con forma de cabañas pero no de madera, sino de bloques, orientados a una piscina central que por la noche se iluminaba de varios colores. Este complejo está regentado por una señora alemana muy agradable. La habitación estaba impecable y tanto la ropa de cama como las mantas estaban muy bien perfumadas. Se encuentra a solo 2 minutos a pie de la playa.

Rubin Resort

Después de dejar nuestras maletas nos dirigimos a explorar por las calles del pueblo. Por fin, volvimos a disfrutar del encanto de la gente, con sus sonrisas en sus rostros, con la amabilidad y hospitalidad que se había perdido en El Nido. La gente nos saludaba y los niños se acercaban interesados, unas niñas de entre 3 y 5 años nos preguntaron nuestros nombres y hablamos un poquito, incluso dejaron que me sacara una foto con ellas.

niñas de Port Barton

Fuimos a pasear por la playa del pueblo. Todo el mundo nos miraba, no había mucho extranjero y les llamábamos la atención. 

Decidimos ir a almorzar a Gacayan, una carendería,  que es muy común en Filipinas y consiste en que en algunas casas se preparan varios calderos y la gente viene, levanta las tapas, y si están interesados pues comen, en definitiva es una casa-restaurante. Además, en Gacayan también ofrecen comida variada de: pizza, pasta, carnes, bocadillos, etc. 

Para almorzar nos pedimos carne de cerdo en salsa, de los calderos, acompañado de arroz. Súper barato, 2 de arroz, 3 de cerdo (se sirve una cantidad muy justita y nosotros somos de comer bastante…), 2 refrescos, 1 agua y 1 pan, todo por 185 php. Bueno y barato, por lo que también repetimos en la cena, esta vez pollo en adobo con arroz, refresco y postre, que nos salió por 485 php. ¡Lo recomendamos!.

Gacallan carendería

Después del almuerzo nos dirigimos a White Beach. Fuimos caminando y preguntando, nos fuimos adentrando en zonas cada vez más rurales con bueyes y cabras hasta encontrarnos totalmente solos. Este camino aconsejo hacerlo con playeras, es de tierra y dura poco más de una hora, a los lados del mismo, vegetación profunda, selva. Vimos alguna casa separada en la que los niños salían para saludarte y si te encontrabas con algún adulto te preguntaba dónde ibas para confirmar que tu camino era el correcto, muy amables.

camino a white beach

Desde el camino, vimos la playa, su espectacularidad, no cabíamos en nosotros y necesitábamos encontrar la bajada. Tras las fotos de rigor y con la necesidad de un bendito baño, llegamos a la entrada, los minúsculos cangrejos transparentes correteaban en todas las direcciones buscando su agujero correspondiente en la arena blanca. El agua cristalina, en una marea tan tranquila que el reflejo del cielo era perfecto, un espectáculo para todos los sentidos. A lo lejos, dos individuos que estaban cortando algún árbol. Cuando uno de ellos nos vio, se puso como un salvaje, aquella no era White Beach, el tipo, entre gritos de NO, NO, FUCK, gesticulando exageradamente,  se dirigió hacia nosotros con tres perros que ladraban bruscamente. Nosotros, flipando, preguntando White Beach? White Beach? recogimos nuestra cámara y salimos de allí con mal cuerpo, parecía que nos iba a meter en una cabaña y descuartizarnos con el hacha con el que estaba cortando el árbol.

no white beach

Por tanto, White Beach no es la primera playa que te encuentras en el camino. La primera también es preciosa, pero entendemos que es privada… pásala de largo.

Intentando digerir lo sucedido, unos 10 o 15 minutos después, por fin, la encontramos, una playa más hermosa incluso que la anterior. El verde de la selva llegaba casi hasta la blanca y fina arena, el mar como un plato, debe ser por el refugio que le proporcionan los pequeños islotes de color verde. El color del agua del mar de diferentes tonalidades: blanco, verde y azul, transparente.

white beach

white beach

Para acceder a la misma hay que entrar en un Resort, el único que hay, y pagarle a Buny, un señor muy amable, los 25php/ persona así como dar tus datos (nombre y firma). Debido a que llegamos a eso de las 16:00 y que oscurecía a las 18:00 no queríamos ir de vuelta caminando, no nos apetecía estar en la oscuridad total de la noche en la selva, así que consultamos a Buny si había posibilidad de que nos llevara de vuelta (el medio nos daba igual) y si, efectivamente, muy agradable concretamos que sobre las 19:00 nos llevaría de regreso. Queríamos probar suerte para ver si por primera vez veíamos una puesta de sol en Filipinas, siempre estaba nublado.

En la playa solo había una pareja más, a lo lejos, que se fue al poco de llegar nosotros. Un verdadero paraíso, ahí sí que tocaba el anhelado baño. Nos metimos en el agua y allí estuvimos unas dos horas, el agua calentita era una gozada. Tras una tanda de fotos, de jugar con unos pececillos blancos que estaban en la orilla y se entrelazaban por los dedos, súper curiosos, y de disfrutar de la máxima paz, decidimos salir. Otro día sin puesta de sol, a las 18:00 empezó a llover por lo que salimos del agua, nos relajamos en las hamacas y después de vestirnos ya estábamos preparados para volver.

white beach

Nuestro colega Buny fue a buscar a su compañero en su bangka, y sobre las 18:30 en total oscuridad, en esa misma bangka, emprendimos la vuelta. Solo se veía el destello que Buny hacía con la linterna que se había puesto en su frente, para ver y ser visto, y las luces del pueblo a lo lejos. El trayecto nos salió 300 php. Fue una experiencia preciosa, verte en medio de la oscuridad, con el mar en calma y la absoluta paz, ninguno hablamos, solo disfrutamos del momento.

Al llegar al pueblo fuimos a cenar y de regreso al Resort enchufamos los móviles para ver si Alberto, el chico que conocimos en la furgoneta, nos había podido apuntar en la excursión que ellos tenían, pero nos comentó que solo la podían hacer los huéspedes de su hotel por lo que pensamos en tomarnos el día siguiente de relax, paseando tranquilos por el pueblo… ¡que ingenuos! no sabíamos que nos esperaba un día espectacular.

 

 

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4 comentarios en “WHITE BEACH – Un PARAÍSO escondido!”

    • Muchísimas gracias Joel por tu comentario, la verdad es que esta playa está en el Top 10 de las playas que hemos disfrutado,
      Un saludo

  1. Hola pareja..
    Muchas gracias por compartir vuestras experiencias, Port Barton fue alucinante, la calma absoluta y disfrute de naturaleza 100%. Veremos en los próximos 10 años, sino antes cómo estará.

    • Hola Roger,
      Muchas gracias por tu aportación, la verdad es que deseo que siga así mucho tiempo, lo que sentimos al poder disfrutarla casi no se puede expresar con palabras. Me alegra que haya más personas que hayan podido sentir lo mismo,
      Un saludo.

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