Tour C en El Nido

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A las 7:00 de la mañana nos levantamos para desayunar, Adrián tras solicitar algo tan sencillo como unos cereales y que le indicaran que no tenían, era algo que nos pasaba mucho (lo primero que pedíamos no lo solían tener) se pidió un pancake con sirope de chocolate y yo unos huevos con jamón y pan ¡arriba el colesterol!

Nos vino a recoger “Sam” (el mismo guía del tour A), nos indicó nuestro triciclo y tiramos para El Nido. En la trasera de la playa, en un stand, arrendamos las gafas y los tubos y nos dieron unas toallas. A las 8:30 llegamos al barco, Ocean Nica, fuimos los primeros y hasta las 9:40 no salimos porque faltaban dos personas por llegar. Por lo que me entretuve fuera del barco, viendo por primera vez cómo se movían las almejas en la orilla del mar, al guía que le sorprendió mi reacción contribuyó echándoles agua para que se movieran más rápido.. 

Conchas en El Nido

El Tour C que nos hicieron fue un popurrí, debido al mal tiempo supongo, lo cierto es que mezclaron los Tour C y D, por 1.400 php por persona, ya la tasa ecológica estaba pagada desde el Tour A. Nuestra ruta comprendió: Cadlao Lagoon, Hidden Beach, Tilasay Beach, Turtle Beach y Helicopter Island.

Cadlao Lagoon

Un impresionante paisaje de agua turquesa, donde hicimos una parada para recorrer sus recovecos a nado. El agua llegaba hasta la misma vegetación y entre ella podías ver imponentes rocas grises que emergían desde el fondo.  

Nos alejamos del barco para inspeccionar la zona mientras hacíamos snorkel, la belleza en este caso estaba en la superficie. 

De regreso al barco nos dimos cuenta que éste se estaba yendo, creí que sería una broma, pero la desesperación me invadió cuando vi que seguían y se perdían detrás de las gigantes rocas. Grité, con la intención de que me oyeran pero fue en vano, nadamos los más rápido que podíamos, todavía incrédulos por lo que ocurría, Adrián ya se estaba subiendo en otro barco cuando por fin, los vimos aparecer. Cuando llegaron nuestras caras expresaban lo que no podíamos decir por nuestra boca, quizás, para esta ocasión lo mejor fue que nuestro inglés fuera escaso…

Les habíamos entendido 35 minutos y si no hubiéramos tenido que nadar de más para llegar al barco que estaba más lejos, hubiéramos llegado a tiempo.  Los problemas fueron varios: el principal es que no hicieron recuento, ¡error! Y otro, también importante, es que los demás turistas con los que hicimos el tour, no es que no exploraran, sino que por no hacer no se bajaban del barco, por lo que hacían las paradas más cortas.

Cadlao Lagoon Filipinas

Hidden Beach

La segunda parada hizo que se nos pasara lo sucedido. Nos paramos ante una gran roca gigante, nadamos un poco para llegar a ella y vimos un hueco donde al meternos pudimos ver una pequeña playa escondida.

La verdad es que aunque al describir los lugares pueden parecer todos del mismo estilo: rocas lisas verticales negras o grises, con vegetación, con agua turquesa, con arena clara, lo cierto es que cada uno tiene su encanto y Hidden Beach tiene más si cabe. 

Estaba como escondida (de ahí su nombre) y protegida por las rocas que la bordeaban, con lo que sus aguas estaban muy tranquilas. Luego podías regresar por el mismo agujero por el que entrabas o podías irte por los canales que se formaban de entre las rocas.

Hidden Beach Filipinas

Tilasay Beach

Aunque el guía la nombro en el recorrido, lo cierto es que, ni la recuerdo ni tengo fotos así que creo que no paramos.

Turtle Beach

Este es el nombre que el guía nos indicó para esta playa pero buscamos en Internet y no encontramos ninguna imagen que se le asemeje. 

Esta isla es maravillosa por el simple hecho de que las posibilidades de ver una tortuga son muy muy grandes. Nosotros vimos una nada más llegar, desde el barco, y al bajarnos vimos otra, a la que seguimos pero solo pudimos verla desde atrás, alcanzarla era tarea imposible. Mirando al horizonte vimos algunas cabecillas que se asomaban y se volvían a perder en el mar.

En esta playa los Filipinos van a hacer camping, vimos las cabañitas habilitadas para ello.

En esta parada aprovechamos para almorzar, el menú era muy parecido al del Tour A. Todo lo que nos sobró se lo dimos a un perro que no me explico que pintaba en una isla deshabitada.

Tras el almuerzo, con los barcos, fuimos un poco más adentro para probar suerte en el avistamiento de tortugas. El guía bajaba y subía varios metros con toda tranquilidad y permanecía inmóvil en el fondo. Todos, los de otros barcos y nosotros, estábamos a la expectativa pero no hubo más suerte. Aunque yo vi una especie de calamar y me quedé pasmada.

 Turtle Beach Filipinas

Helicopter Island

La última parada la hicimos en esta isla, que se llama así por su silueta que tiene forma de helicóptero y es espectacular, tanto en su fondo como en la superficie. Es una de las mejores playas que hemos visto.

Nos dieron una hora y la pasamos haciendo snorkel, corales de todos los colores (una gama de colores más amplia de la que conozco, también es verdad, que soy un poco masculina en este aspecto …), formas y tamaños. Con una amplia variedad de peces. Era como ver un acuario gigante. Cuando crees que no puede ser más hermoso, sale el sol, aumenta la intensidad de los colores y aparecen todos fluorescentes.

Helicopter Island Filipinas

Para nosotros este Tour fue mejor que el Tour A, tanto por el snorkel como por las playas, pero claro, ya he dicho que nos hicieron un popurrí.

Finalizada la excursión, fuimos a cambiar dinero en El Nido y nos dirigimos a la República Sunset Bar que es un bar donde ofrecen sabrosas tapas de comida española. Se encuentra en dirección a Las Cabañas Beach, antes de llegar a ésta, en la misma carretera.

Las vistas son espectaculares y pudimos disfrutar de un bonito anochecer, ambientado con música y degustando deliciosas tapas de: croquetas de pollo, pan tumaca y tacos de lomo con ajitos. 

República Sunset Bar Filipinas

Conocimos a Ana y Alba, unas Catalanas súper simpáticas que estaban también haciendo su primer viaje como mochileras y nos contaron que el comienzo de su viaje tampoco fue fácil. Se vieron sin dinero en Siquijor y caminando entre la selva un tipo se ofreció a llevarlas al cajero más cercano, cuando llegaron a éste la luz se había ido y tuvieron que sentarse a esperar a que llegara. Así es Filipinas, con sus improvistos, por lo que si se puede hay que echarle imaginación y buscar un plan B, y sino se puede, habrá que llenarse de paciencia y esperar.

De regreso al hotel, Adrián y yo, que ya sentíamos que El Nido nos había ofrecido unos paisajes hermosos pero que queríamos volver a sentir la cercanía de los filipinos, barajamos otras posibilidades, entre ellas Coron Coron que nos recomendaron estas chicas. Aunque ahora puedo decir, que este destino estaba muy lejos y no podíamos perder tanto tiempo en trayecto por lo que finalmente nos decantamos por Port Barton, todo un acierto para finalizar el viaje.

 

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