Nadando entre TIBURONES BALLENA!

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Día 6

Hay personas que se replantean la moralidad de esta actividad. Nosotros no vamos a entrar en ella, cada uno que juzgue como considere y actúe en consecuencia. Nosotros después de nuestros dilemas, decidimos hacerla y nadar entre tiburones ballena.

A las 4:20 de la mañana nos levantamos para ser el primer grupo en hacer la actividad. Tal y como nos había indicado el día anterior la señora del Hostal (Sharky Hostel), a las 5:00 de la mañana teníamos que estar en “su cocina”, para que allí, su hija llevara a los clientes que íbamos a hacer la actividad hacia la playa, que estaba a escasos metros. La actividad costó 1.000 php/persona.

Tuvimos que dar nuestros datos y una vez reunidos pudimos ver unos carteles en los que te daban las instrucciones, recibimos una pequeña charla (todo en inglés) con indicaciones de cómo debíamos proceder.

Información whale sharks in Oslob


No tocarlo / No fotos con flash / Mantener distancia de 4 metros…

A las 6:00 ya emprendimos rumbo mar adentro, con los chalecos, gafas y tubos que te dejaban en la misma playa, aunque nosotros en este caso llevamos nuestras gafas y tubos, pero viendo el fracaso que eran (en las gafas entraba agua…) terminamos dejándoselas a la señora cuando nos fuimos del hostal.

Amanecer en Oslob

A escasos metros de la orilla y en libertad (no es un recinto cerrado) ya podíamos ver las bocas inmensas abriéndose y cerrándose continuamente, ya que los atraen echándoles de comer. La verdad es que me impresionó bastante cuando me metí en el agua y vi la profundidad tan grande, con el fondo de arena blanca que te permitía ver con exactitud los bicharracos que pasaban por debajo de ti. 

Llegué a ver una especie de atún, y es que sentía que me ahogaba, y ya cuando levanté la cabeza y confirmé la cercanía de un tiburón ballena que medía como unos 7 metros, bufff… yo lo miraba de arriba para abajo y de abajo para arriba y aquello no tenía fin, impresionante!

Tiburon ballena en Oslob

Tuvimos la suerte de ver 3 ejemplares, 2 más pequeños de unos 3 metros y otro de unos 7 metros. Te dicen que no puedes tocarlos pero, realmente no es difícil que lo hagas, porque puedes estar observando a uno mientras otro se te acerca por detrás.

nadando con un tiburon ballena en oslob

Adrián me decía que sonriera para sacarme alguna foto pero yo no podía dejar de concentrarme en una cosa… en respirar. Estaba hiperventilando y era consciente que esos nobles y bellos animales no me iban a hacer nada pero, lo que me asustaba era que hubiera tanta profundidad y pensar que otro tipo de tiburón se uniera al festín.

nadando con el tiburon ballena

Realmente me gustó, pese a que empecé a disfrutarla casi cuando finalizaba pero, lo cierto es que yo era la única persona que se lo tomó así, el resto bajaba sin problema, había una chica que aguantaba muchísimo la respiración y nadaba alrededor de ellos súper feliz.

A los treinta minutos terminó la actividad y nos avisaron para que nos subiéramos a la bangka. Allí estaba la ropa que había dejado, empapada, y también los chalecos que solo eran para el pequeño trayecto en barca, en el agua no hizo falta.

Ya en el hostal, tras una ducha rápida cogimos nuestras cosas y en el restaurante de enfrente del hostal (que no recordamos el nombre) nos pedimos unos sándwiches de pollo para llevar. Teníamos prisa puesto que no sabíamos la hora en la que pasaría la guagua que nos llevaría a Cebú City.

Tras 40 minutos (los Filipinos se lo toman con mucha calma) nos sirvieron nuestros sándwiches. Eran unos panes de hamburguesa con pollo empanado frito y acompañado de papas fritas, bastante bueno pero mucho más consistente que el pollo desmenuzado en pan de sándwich que esperas que te sirvan.

Sandwich en filipinas

Sobre las 8:00 pasó la guagua sobre la carretera con sentido hacía la derecha, nos costó 171 php por persona.

Curiosidades del trayecto: no te cobran al momento sino que te sientas y luego va pasando el cobrador tranquilamente con la guagua en marcha. Se subió gente vendiendo comida para picotear, además, la mayor parte del trayecto pudimos ver la costa, de agua cristalina, con niños bañándose, y eso que era lunes…

Después de 4 horas llegamos a la estación de guaguas de Cebú y cogimos un taxi que nos cobró 250 php hasta el aeropuerto. El taxista era un loco que giraba en calles en las que indicaba que no se podía girar, se metía por calles donde indicaban que no se podía meter (filipino style), pero gracias a él llegamos a tiempo, ya que con el tráfico que había estaba complicado. A las 13:00 estábamos en el aeropuerto y el único vuelo hacia El Nido en el día salía a las 15:15 y debíamos de facturar.

En el aeropuerto íbamos buscando en las pantallas la aerolínea Air Swift, que era la única que volaba directo a El Nido, cuando llegamos a la puerta donde ponía Air Swift la gente iba pasando con sus billetes, y nosotros lo que buscábamos era una oficina para comprarlos… No los habíamos comprado antes porque no sabíamos si íbamos a llegar a tiempo.

Miramos en internet con el móvil para comprarlos online pero resulta que ya estaban cerrados. Miramos para el día siguiente y no nos permitía comprarlos, como no nos rendimos fácilmente, decidimos preguntar por la oficina. Corrimos por el aeropuerto con nuestras mochilas a la espalda como si fuéramos unas poderosas tortugas ninjas, y por fín, llegamos a la oficina. 

Nos confirmaron que había asientos y mientras nosotros los celebrábamos la chica que fotocopiaba los pasaportes cantaba, como una sirenita, sí, si han visto la película “Los últimos de Filipinas” las chicas cantan como sirenitas: en la guagua, en un mostrador, en los baños… y OJO!… ¡cantan bien!

El billete costó 11.500 php los dos, solo ida. Luego ya en el mostrador de la aerolínea pesamos nuestras maletas, el peso permitido era de 10kg la facturada y 7kg la de mano.

Nos compramos unos donuts de chocolate que nos acompañaron en los controles que teníamos que pasar, ya que no habíamos almorzado y tampoco teníamos tiempo que perder.

Llegando a la puerta de embarque, los empleados nos hicieron señas para que fuéramos, como si fuésemos los últimos, de hecho el avión salió antes, en plan: ¿ya están todos los pasajeros? pues nos vamos!. 

Salió a las 15:00. Nos dieron una bolsa a cada uno con un zumito, un dulce de plátano y un pequeño sándwich, para un trayecto de una hora cincuenta, igualito que las compañías españolas… que te pegas un trayecto de 3 horas y ni agüita te dan. El avión tenía entre 10 o 12 filas, pequeñito pero bastante cómodo.

catering Air Swift Filipinasavion air swift en El Nido

En la puerta de embarque empezamos a mirar en internet para reservar el hotel en El Nido, no sabíamos si nos iba a dar tiempo de coger el avión por lo que hasta el último momento no íbamos a arriesgarnos a pagar el hotel. Finalmente, lo reservamos ya subidos en el avión ¡in extremis!.

reservando hotel en el avion filipinas

El aeropuerto de El Nido (Lio Airport Terminal) es un pequeñísimo aeropuerto donde hay una pequeña pista, la sala donde te dan las maletas tiene una pizarra que te indica que ahí es donde se recogen y son los operarios los que te las dan manualmente. Siguiendo los carteles de salida, en paneles de madera, llegas a la salida donde ya están los chicos de los triciclos cogiendo a sus clientes. Nos cobró 200 php por persona para dejarnos en la puerta del hotel.

Lio airport terminal, El Nido

En Corong Corong nos alojamos en el Greenview Beach Resort. Un resort con grandes cabañas de madera, con camas de matrimonio, baño privado y una pequeña terraza. Tiene unas buenas vistas hacia el mar desde el restaurante, con una espectacular playa que cuando baja la marea está repleta de estrellas de mar. La recepción se encuentra en el restaurante al que se accede subiendo escaleras, también hay que subir un par de escaleras para acceder a las cabañas por lo que no es accesible para sillas de ruedas. Nos costó unos 2.900 php/noche (5 noches). Está a unos 10 o 15 minutos del centro de El Nido en triciclo por 50 php y es bastante tranquilo.

Grenviews beach resort, El Nido, filipinas

Antes de las 20:00 ya estábamos acostados, habíamos madrugado mucho y debíamos reponer fuerzas para el día siguiente, ya que habíamos reservado el Tour A y debíamos de volver a madrugar.

 

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